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Noruega es un bastión de la gestión de las energías renovables en Europa. Hasta el 99% de la energía noruega procede de la hidroeléctrica, mientras que la red eléctrica a menudo disfruta de un excedente de energía verde

Pero para el mayor centro de datos y minero de Bitcoin (BTC) de Noruega, Kryptovault, utilizar la energía hidroeléctrica regenerativa para intentar resolver bloques de Bitcoin válidos no era suficiente.

En la operación de minería de Bitcoin de Honefoss, cuyos empleados la han bautizado acertadamente como “la Catedral” debido a su vasta y cavernosa extensión, el aire caliente generado por los equipos de minería de Bitcoin se recicla y se utiliza para secar los troncos cortados.

Kjetil Hove Pettersen, director general de Kryptovault, le dijo a Cointelegraph que Noruega es un “lugar ideal para la minería” y que, junto con la operación de secado de troncos, las operaciones de secado de algas comenzarán en la primera mitad de 2022.

Según Pettersen, Noruega tiene mucha energía “atrapada”, señalando una producción mucho mayor en comparación con el consumo, así como una capacidad limitada para transferir el exceso de energía:

“Esto se traduce en unos precios de la energía muy bajos y podemos “rescatar” esa energía atrapada en lugar de dejar que se desperdicie.”

Al parecer, la retirada de las subvenciones a la electricidad de las granjas de minería de Bitcoin en 2018 no ha afectado al estatus del país escandinavo como destino codiciado para minar criptomonedas.

El periódico The Guardian, que suele afirmar que la minería de Bitcoin es energía-FUD, dio la vuelta a la narrativa mientras informaba sobre la operación de Kryptovault. Su artículo se planteaba: “¿Bitcoin puede ser sostenible?”.

Svein Bjerke, director general de la empresa maderera que recibe los troncos secos, respondió a esa pregunta. En un vídeo, Bjerke dijo que secar la madera con el calor residual de la minería de Bitcoin es la “forma más ecológica de hacerlo”.

Además, los beneficios secundarios de la minería de Bitcoin van más allá del medio ambiente. Con el tiempo, los clientes de la red de Honefoss salen ganando gracias a la presencia del proceso de Kryptovault, que consume mucha energía.

Las tarifas de la red -al igual que los árboles- se reducen año tras año porque el consumo total de energía del área local aumenta. Cuanto más energía se utiliza, más bajan los precios a largo plazo. La empresa calcula que se ahorran unos 2 millones de euros gracias a “la existencia de Kryptovault en nuestra red”.

No obstante, el camino hacia la minería de bitcoin 100% verde y renovable no ha sido fácil. Los mineros noruegos se enfrentan a numerosos retos, entre ellos:

“Perspectivas de proyecto e ingeniería hasta retos financieros, que implican bancos, impuestos y cumplimiento de la normativa. Solo el paso de crear una cuenta bancaria cuando se trabaja en esta industria puede ser un gran desafío hoy en día.”

Sin embargo, es poco probable que estos contratiempos obstaculicen la visión de Kryptovault de transformar la energía limpia en Satoshis. Pettersen dijo que “no puede pensar en ningún caso de uso industrial mejor que lo que estamos haciendo”.

Cuando Cointelegraph le preguntó si Kryptovault consideraría minar otras criptomonedas en el futuro, Pettersen bromeó: “Para nosotros, bitcoin es el nombre del juego”.

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