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Nunca es fácil hacer predicciones. Porque nadie es adivino. Se hacen intentos, pero, en la mayoría de los casos, todo es en vano. Aquí no estamos hablando de tendencias o probabilidades. Estoy hablando de precisión. Sin lugar a dudas, podemos crear una expectativa basada en suposiciones. Sin embargo, el futuro como tal es un misterio. Ahora bien, invertir es una apuesta al futuro. Se requiere, obligatoriamente, que marquemos una posición. Hablemos del ascenso y la caída del modelo de S2F de PlanB.

¿Por qué la gente cree en cosas falsas? Debo confesar que este tema en particular me apasiona. Ahora comencemos desde el principio. El inversor quiere conocer el futuro a toda costa. Pero no puede. Entonces, escoge la segunda mejor opción. Forma una expectativa. Y se actúa en consecuencia. En muy poco tiempo, esa expectativa se logra convertir en una aspiración. Primero, pensamos que estamos en lo correcto. Y, luego, necesitamos estar en lo correcto. ¿Por qué? Porque hay dinero en juego. Consciente o inconscientemente, el inversor cae con mucha frecuencia en el error de pensar que su fe lo salvará. Falso. La fe no es una garantía de resultado.

El autoengaño es muy común en un mercado. De hecho, se forma con demasiada frecuencia una especie de delirio colectivo, impulsado por el sentimiento. Entonces, lo que comenzó como una simple expectativa se convierte en un credo con relativa facilidad. Por ende, en un asunto de identidad. En consecuencia, el mundo se divide en dos. En lo respecta al precio de Bitcoin, tenemos a los osos y a los toros. Los osos se convierten en los incrédulos de la película, usando FUD para causar daño.

PlanB es un inversor anónimo muy popular en Twitter que publicó en el 2019 un modelo de predicción del precio de Bitcoin basado en el inventario actual y el flujo entrante de Bitcoin. Un modelo, por cierto, que se volvió sumamente famoso. El indicador como tal no es nuevo. Modelos similares han sido usados para estimar el valor de mercancías. De hecho, el modelo no es considerado como muy precioso, porque, en el caso de materias primas, es sumamente difícil contar con datos precisos  del inventario y el flujo. Ah, pero, en el caso de Bitcoin, esto sí es posible. Eso significa, al menos en teoría, que tan ansiada precisión ahora es posible. Aquí tenemos tres elementos irresistibles para el hombre crédulo: La promesa de inevitabilidad, un optimismo desenfrenado y una simplicidad total. Bitcoin es, en otras palabras, una fuerza histórica imparable. 

Todo el modelo se basa en la escasez como principal fuente de valor. Este es un concepto muy recurrente en círculos libertarios. Debemos recordar que la paradoja del valor (el dilema del agua y los diamantes) es el adverso político natural de la teoría del valor-trabajo (marxismo) en las batallas intelectuales entre las derechas y las izquierdas. No debe causar sorpresa que en un mercado tan repleto de conservadores el tema de la escasez toque una fibra importante.

Según el PlanB, Bitcoin, en el peor caso escenario, terminaría el año 2021 en $150.000 por unidad. Esto obviamente no sucedió. El modelo falló abismalmente. El pastor predijo con exactitud el día del fin del mundo. La congregación esperó. Todos miraron el cielo con una fe de hierro esperando el ascenso del mismísimo Dios. Sin embargo, la profecía no se cumplió. ¿Qué pasó? ¿Acaso se despertó la duda entre los feligreses? La historia nos ha enseñado que, en estos casos, la gente, por muy increíble que parezca, no pierde la fe. La fe se mantiene. Y, en muchos casos, se intensifica. 

Hace unos días, leí un tuit de PlanB sugiriendo que en el fondo no se trata de un error superior al 62% por parte del modelo S2F sino que Bitcoin estaba subvalorado con un descuento del 62%. Ahora bien, supongamos, por un momento, que somos analistas en un banco y nuestro modelo falla en un 62%. Una de dos opciones: Somos despedidos por incompetentes o nos vemos forzados a cambiar el modelo. Insistir tercamente de que tenemos la razón, a pesar del resultado, no ayuda mucho. No se trata de tener la razón a toda costa. No podemos olvidar que la meta es obtener mejores mecanismos de predicción.

Para muchos, este modelo se convirtió en una promesa. Y es muy fácil ilusionarse con una promesa. Pero obviamente el modelo tiene sus debilidades. Su debilidad más grande es que no toma en cuenta la demanda. Es decir, ignora la comunidad, la adopción, la capitalización y los factores macroeconómicos. En otras palabras, PlanB es víctima de un dogma. Piensa dogmáticamente que la escasez lo es todo. La evidencia puede decir lo contrario. Pero su fe está por encima de los hechos. Se trata de una persona que se equivoca cantando las letras de una canción, pero piensa que la equivocación es de la canción y no de él.

Aquí no estamos pateando al amigo caído. Como mencionamos al principio, todos nos equivocamos haciendo predicciones. Porque nadie es adivino. Cierto. Bitcoin está en descuento. Cierto. Los mercados se equivocan con mucha frecuencia, para arriba o para abajo, en sus valoraciones. Las proyecciones del precio siempre son probabilidades. Y las probabilidades no son hechos. Un evento excepcional puede desviarnos de lo probable en cualquier momento. Hasta los mejores modelos emiten señales falsas de vez en cuando.

El problema de PlanB no es su falla del 62%. El problema es que no aprende de los errores. Los modelos de predicción no pueden ser fijos. Debe ir ajustándose en busca de una mayor precisión. De lo contrario, pierden su utilidad. ¿De qué sirve un modelo de predicción que no predice?

Claro que podemos hacer una valoración de un activo y esta valoración puede discrepar significativamente del precio de mercado de dicho activo. En el caso del análisis fundamental, la idea es comprar activos subvalorados por el mercado. La discrepancia entre nuestra valoración y el precio de mercado la podríamos denominar como el “descuento”. Después de dicho análisis, el inversor debe tomar una de las tres opciones disponibles: Comprar, vender o mantener. Esto del “descuento” no aplica, sin embargo, para los modelos de predicción. Un modelo de predicción acierta o falla. Toda gira en torno a una cifra en determinada fecha.  

En lo personal, trato de comprar lo más barato posible, espero lo que tenga que esperar, y solo vendo (en el caso de tener que vender algo) con ganancia. Obvio que tengo un corazón que quiero que Bitcoin se vaya a la luna a la velocidad del rayo. Pero los vaivenes de Bitcoin, lamentablemente, están fuera de mi control. Entonces, no le pongo mucha fe a las predicciones. No le pongo cifras a ninguna fecha futura. Hago estimados, porque es algo inevitable. En este mercado, es muy difícil no caer en esas tentaciones. Pero se trata de un juego. Digamos que son apuestas. No creo una religión en torno a esa apuesta. ¿El modelo S2F de PlanB es fiable? Honestamente, no lo creo. Seguiremos escuchado de él, porque la fe no se abandona así de fácil. Sin embargo, para predecir y acertar, tener únicamente fe, a mi parecer, no es suficiente.

  Este es un artículo de opinión y Cointelegraph no se adhiere necesariamente a lo expresado aquí por el autor

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