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La inflación ha sido el tema del momento por mucho tiempo. Los bancos centrales han declarado que su prioridad es bajar la inflación. Los gobiernos han declarado que su prioridad es bajar la inflación. Esta lucha, por supuesto, se contrapone al tema de la recesión. Todos queremos estabilidad en los precios. Pero nadie quiere una recesión. El problema es que, para bajar la inflación, tal vez, sea inevitable crear una recesión. La inflación y la recesión son temas muy relevantes para Bitcoin por la manera cómo afectan las decisiones de los bancos centrales. Nos guste o no, el precio de Bitcoin depende bastante de la cantidad de dinero en circulación y de la tolerancia al riesgo de los inversores.

El sesgo ideológico en la comunidad cripto es tal que nunca es fácil hablar de estos temas con objetividad. De hecho, es una pesadilla. El código en sí es apolítico. Pero hay muchos libertarios, anarco-capitalistas y conservadores que se autoproclaman los guardianes de Bitcoin y hablan en nombre de toda la comunidad. El problema con la política es que se basa en posiciones. Entonces, todo se interpreta a través de unas ideas preconcebidas. Eso quiere decir que los dogmas políticas rara vez se actualizan. De hecho, es más un asunto de mi grupo contra tu grupo. De hecho, es más un asunto de identidad que de verdad.

En la narrativa Bitcoin, las aspiraciones, los dogmas y las doctrinas se mezclan. Entonces, las personas ven lo que quieren ver. Esto explica la enorme brecha que existe entre lo que se dice y lo que realmente ocurre. Porque la ideología es una cosa. Y la evidencia es otra. ¿Somos inversores o activistas políticos? ¿Somos buscadores de la verdad o propagandistas? La meta del inversor es crecer financieramente. Punto. Lo que se quiere es hacer dinero. Y se hacen los análisis para poder tomar las mejores decisiones financieras posibles. Así de sencillo.

Ahora bien, una crisis inflacionaria no es positiva para Bitcoin, porque eso significa que los bancos centrales tendrán que seguir aumentando las tasas de interés y reduciendo sus balances. Esta restricción monetaria crea mercados más conservadores. Lo que normalmente implica que los inversores buscan protección en activos más estables. Los activos no productivos como Bitcoin dependen bastante del momentum creado por los booms especulativos. Mientras mayor sea la volatilidad, mayor es la especulación. Esto quiere decir que el comprador compra hoy esperando un mejor precio mañana. Lo que requiere mucho sentimiento (codicia). O sea, un apetito por el riesgo. Y eso se puede lograr con una política monetaria bastante flexible. Me refiero, por supuesto, a las inyecciones de liquidez por parte de la Reserva Federal (la Fed) de los Estados Unidos y los demás bancos centrales.

La inflación es un aumento general de los precios de los bienes y servicios. Se trata de un fenómeno multifactorial. No siempre es un fenómeno únicamente monetario. Lo que complica el asunto bastante. Por supuesto que en estos momentos la liquidez es bastante alta. Obviamente, eso es parte del problema. Pero, adicionalmente, también tenemos un “shock del suministro” causado por fallas en las cadenas de distribución y producción, por el Covid-19, por la guerra en Ucrania, por políticas internas y por tensiones geopolíticas.

Un retiro de liquidez en este contexto ciertamente puede bajar la inflación. Sin embargo, debido a los problemas con el suministro, una disminución de la demanda vía política monetaria implica, con toda probabilidad, una reducción del crecimiento económico. El grado de esta reducción dependerá de la agresividad de los ajustes monetarios por parte de las autoridades y dependerá de las buenas noticias en torno al suministro. Un lado de esta ecuación depende de los bancos centrales. Pero el otro lado no depende de los bancos centrales. En otras palabras, una inflación únicamente monetaria es más fácil de controlar con un ajuste de política monetaria que una inflación causada en gran medida por problemas del suministro. Entonces, en este caso, el riesgo de recesión es más alto, porque tener variables más impredecibles.

Durante una recesión, el crecimiento es menor. O sea, los ingresos son menos. Con menos ingresos, hay menos empleos. Con menos empleo, hay menos gasto. Con menos gasto, hay menos inversión. Con la disminución de la actividad económica, la liquidez es menor. Es decir, hay menos dinero en la calle. Lo que normalmente se traduce en mayor tensión política y social.

En lo que corresponde a los mercados bursátiles, el mercado bursátil estadounidense es el rey. Y, en lo que corresponde al mercado bursátil estadounidense, la Reserva Federal es el rey. Wall Street es insaciable por el dinero barato. Y, para obtener dinero barato, las condiciones tienen que estar dadas para que la Reserva pueda inyectar grandes cantidades de liquidez al sistema. Mejor dicho, un cuadro inflacionario no es favorable. Esto es aún más cierto para Bitcoin por tratarse de un mercado emergente.

¿Qué significa todo esto? Significa que, si a la Fed se le va demasiado la mano retirando liquidez, puede causar una recesión. Y, tarde o temprano, se verá en la obligación de tomar una pausa con sus ajustes. En ese momento, los mercados bursátiles y cripto pueden tomar un respiro. Es decir, podríamos tener un renacer del optimismo con algunos rallies alcistas.

La caída del euro, la baja del petróleo y la baja en otras mercancías nos podrían estar indicando que el mercado se está anticipando y está viendo una recesión en camino. A pesar de que el mercado laboral todavía está bastante sobrecalentado y la inflación todavía es demasiado alta, sí hay señales de una desaceleración. Eso nos podría estar indicando que para el último trimestre del año la Reserva, en efecto, podría tomarse una pausa. Claro que todo depende de los datos en la medida que vayan llegando.

Los idealistas encuentran peros en todo argumento. Pero los inversores deben ser objetivos y pragmáticos. Eso significa estudiar los hechos tal cual. Las reglas de juego son las reglas del juego. Podemos pensar que la Reserva es el demonio en la tierra. Y eso es válido. Podemos tener millones de ideas para reformar el sistema actual. Pero no podemos confundir aspiración con realidad. El sistema funciona como el sistema funciona. Y nuestras decisiones financieras deben tomarse con interpretaciones realistas de la realidad.

El precio de Bitcoin depende muchísimo de las condiciones macroeconómicas. En particular, depende mucho del sentimiento del mercado y de las políticas de la Fed. Una recesión no será el fin del mundo para Bitcoin si esa recesión le permite a la Fed frenar su política restrictiva. Podríamos estar mal, pero si, en cierto momento, los inversores piensan que estaremos mejor en el futuro, eso generará sentimientos alcistas. En consecuencia, nuevas alzas ¿Qué es “estar mejor”? Una inflación más moderada, crecimiento económico y estímulos monetarios. Ese es el Shangri-La del precio de Bitcoin.  

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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