El oro es el valor refugio por antonomasia, y en los últimos años se han escuchado algunas voces que argumentaban que bitcoin podría ser un depósito con un nivel similar de seguridad. Se pensaba que, de esta forma, bitcoin podría diversificar las carteras y actuar de escudo ante la inflación. Sin embargo, desde su puesta en circulación se ha podido observar que las criptomonedas no son inmunes a las crisis políticas. A pesar de que algunos analistas defienden que pueden actuar como un refugio seguro ante la inestabilidad, los acontecimientos evidencian lo contrario. Cuando reina el caos en las bolsas y el mundo financiero, las criptodivisas tienden a fluctuar de modo similar a otros valores de riesgo. El estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania no ha supuesto una excepción y ha desencadenado fuertes desplomes tiñendo el mercado de las criptomonedas de rojo. 

Desde el año 2020, tanto bitcoin como el resto de criptodivisas se están comportando como un activo de riesgo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya alertaba de que monedas como bitcoin o ethereum ya se encuentran estrechamente interconectadas con las bolsas, especialmente con el índice bursátil S&P 500. El hecho de mantener una correlación intensa con estas acciones provoca un efecto dominó cuando una de las partes sufre caídas. Este es uno de los motivos por los cuales es difícil establecer similitudes entre las criptomonedas y el oro, que históricamente tiende a subir cada vez que estalla una guerra. Mientras que entre los años 2017 y 2019 los rendimientos de bitcoin no parecían seguir una dirección similar a la de las acciones del S&P 500, estos parecieron cambiar su comportamiento y moverse al son del índice al estallar la pandemia. Esto pudo comprobarse mediante el coeficiente de correlación que se disparó hasta 0.36 los años 2020 y 2021. 

Como se ha podido observar, la ofensiva de Vladimir Putin ha provocado dramáticas caídas en las bolsas arrastrando también a las criptodivisas. Algunos tokens han caído a niveles históricos, como ha sido el caso de Dogecoin. Bitcoin, por su parte, ha llegado a perder un nada desdeñable 10%, aunque se ha corregido y ha alcanzado los USD 39,000 en el día de hoy, aplacando el pánico de los inversores. 

El director de la plataforma de inversiones AJ Bell, Russ Mould, apuntaba que esta moneda “no ha mostrado ningún signo de ser un depósito de valor durante la crisis actual. 

Por su parte, el oro se ha comportado de forma más predecible, subiendo más de un 2%, tras la demanda de inversores que se acercan al calor de este clásico metal precioso en cuanto estalla un conflicto. Se pone una vez más de manifiesto la brecha creciente entre bitcoin y el codiciado metal amarillo. Mientras que los precios del oro han crecido un 8%, Bitcoin ha perdido casi un tercio de su valor. 

La rivalidad existente entre el oro y las criptomonedas no es algo reciente. Al inicio de la crisis sanitaria y las cuarentenas, en marzo del año 2020, comenzó a cuestionarse el rol de las criptomonedas como valor refugio. Hay que admitir que, hasta entonces, bitcoin sí que había funcionado como un refugio comparable al que proporcionaba la inversión en el metal. Esto le había valido el apodo de “oro digital” y resistió en los peores momentos de la guerra comercial entre los EEUU de Trump y China. Sin embargo, al desatarse el pánico, los activos digitales empezaron a sufrir caídas similares a otros activos de riesgo. 

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Gráfico en el que se observa como el oro se ha mantenido estable en los últimos tres años frente a las variaciones más volátiles de Bitcoin. Fuente: Criptonoticias

Curiosamente, tras la finalización de restricciones sanitarias, bitcoin volvió a revalorizarse y ser una excelente herramienta para diversificar carteras en aras de evitar la inflación en EEUU por aquel entonces. A pesar de esto, Ramiro Martinez-Pardo, CEO de HeyTrade, explicaba que las criptos a veces han estado muy expuestas a noticias sobre perspectivas positivas o negativas, y que se han comportado como acciones con una beta muy alta, es decir, con un precio muy correlacionado con el resto del mercado. 

Recientemente, la inminente subida de tipos por parte de la Reserva Federal de EEUU (Fed) ha provocado cierta inquietud por si esto pudiese impactar negativamente en valores tecnológicos en crecimiento que coticen en el Nasdaq. Pero no parece muy claro si las criptos contarían como uno más con todas sus peculiaridades, a pesar de su alta correlación con este nicho.

La guerra de Ucrania, pues, no ha hecho sino confirmar que bitcoin está siendo bastante vulnerable tanto a las subidas de la Fed como a las preocupantes tensiones geopolíticas. 

Un punto a tener muy en cuenta en contra de las criptos es que en un escenario de guerra en el cual se podrían dar cortes de energía, esto podría afectar a operaciones de minería de criptodivisas y tokens. Que los precios de la electricidad suban también encarecería la minería. A pesar de esto, hay que subrayar que una de sus ventajas es que en caso de que determinados bancos cerrasen o que las monedas locales perdieran valor, los ciudadanos continuarán teniendo acceso a capital a través de las criptos. Un punto fuerte es, precisamente, su capacidad de brindar protección económica frente a la censura y autoritarismo. Las criptomonedas tienen el potencial de ser un aliado para aquellos que quieran mantener su dinero fuera del poder de determinados gobiernos.

Es probable que los precios de las criptomonedas sigan siendo volátiles en los próximos días y que se vean influidos por el conflicto de Rusia y Ucrania. El pánico actual en los mercados hace difícil que la moneda se convierta en una alternativa financiera en tiempos de incertidumbre en el que también existe una devaluación de las monedas fiat a causa de la inflación. El hecho de que bitcoin se esté comportando como un activo de alta volatilidad está ahuyentando a los inversionistas que buscan seguridad ante la incertidumbre que genera la invasión rusa en Ucrania. 

Es difícil saber si dentro de algunos años y en otro contexto existiría la posibilidad de que bitcoin gane al oro como valor refugio en situaciones de crisis. Si se compara con el metal precioso, todavía le falta madurez. A día de hoy, pues, su resguardo financiero parece bastante limitado en comparación. 

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