image

Para anticipar al lector: hablaremos de Bitcoin, Ethereum, Cardano y Solana.

En el ámbito de las criptomonedas mencionadas anteriormente, mucho se habla sobre libertad, soberanía y descentralización. Los maximalistas o simpatizantes de cada proyecto atacan con los puntos a favor y tratan de omitir los puntos en contra, generándose mucho debate acerca de los conceptos sobre los que me explayaré.

¿Por qué afirmo que Bitcoin es la blockchain más “pura”?

Bitcoin fue creada, según su whitepaper, como una alternativa a un sistema económico/financiero viciado y corrompido, asentado en tecnologías existentes pero ensambladas y consolidadas de manera tal que el rompecabezas logrado generó una sinergia muchísimo más grande que la mera suma de sus piezas.

Ese fue sólo el comienzo…

Como ya sabemos, su creador, Satoshi Nakamoto, se desvaneció y el proyecto siguió adelante haciéndose más fuerte con cada ataque a un nivel tal que hoy en día su presencia es global. Surgieron críticas técnicas, mejoras, problemas, soluciones y evolución. Más allá de su performance como moneda, lo que logró esta “nueva rueda” fue dar pie a miles de proyectos diferentes, muchos aún existentes y otros tantos desaparecidos. Sin embargo, escapándome de lo técnico, me surge el siguiente cuestionamiento: ¿especulación?

Ver el brillo en los ojos de una persona al enterarse de que un activo subió abruptamente (por ejemplo 10,000% en menos de un mes), sin ser peyorativo, denota el nivel de ambición y de las cosas que se imagina, de sus ideales y otras tantas cosas inherentes a cada individuo. ¿Y qué hay de la especulación? Lo primero que uno conoce de bitcoin es el precio, esto es lo más normal, pero hay muchos otros que buscamos un refugio contra la inflación y, luego de investigar, encontramos diversidad de proyectos atractivos para refugiarnos o invertir capital.

¿Nuestros ideales acompañan nuestras elecciones o estos ideales se “adaptan”?

Este es un tema difícil de digerir para mucha gente porque, dado el caso, una persona puede adaptar sus ideales a diferentes situaciones, como el ideal de libertad o el de soberanía sin ir muy lejos. Y estos ideales, cuyos conceptos suelen ser muy subjetivos, no coinciden en la mayoría de los casos con el accionar de las personas. Podríamos decir que carecemos de coherencia. “La meta principal es ganar dinero”, leí en un artículo que hablaba de estos temas, y considero que en muchos casos es así, pero no en todos los casos. Dejaremos estos temas aquí pero los retomaremos luego de presentar lo siguiente.

Decía anteriormente que el creador de Bitcoin (sea persona, grupo o cualquier otra entidad) desapareció, y dejó la semilla plantada para que crezca lo que conocemos hoy. Luego de Bitcoin surge Ethereum, con soluciones para los problemas que Bitcoin no solventa, y que tampoco tenía la intención de hacerlo, y nacen los contratos inteligentes. Esta nueva blockchain incorpora obviamente complejidad a la par de las soluciones que ofrece. Más adelante nacen otros proyectos como Ripple, Cardano, Tron, Solana, y miles más, cada uno con su propia misión además de la oferta de soluciones, prestaciones, ventajas y políticas de emisión, entre otras características.

Volviendo al tema de los ideales de cada uno pregunto: ¿deberíamos estar conscientes de nuestras elecciones siendo coherentes con dichos ideales, o a esa coherencia la dejamos para cuando tengamos “el capital suficiente” y la tan añorada tranquilidad económica?

Creo que para poder tomar una decisión es necesario saber en qué nos adentramos, más allá de lo que podamos ver de los precios, saber de trading, analizar el sentimiento de mercado, inflación y demás cuestiones económico-financieras. Por ello es que voy a ir enumerando las características principales y comparando entre diferentes proyectos para que nuestra elección esté fundada en, al menos, lo que hoy en día conocemos.

Descentralización: parece un concepto simple pero es más complejo de lo que parece. Podríamos decir que hay niveles o grados de descentralización, y estos grados de descentralización van encontrando su punto de referencia al analizar cada uno de estos proyectos, es decir que, gracias a estos análisis, podríamos enumerar o crear diferentes grados o niveles para medir dicha descentralización.

Bitcoin, por ejemplo, tiene un alto nivel de descentralización y además es muy fácil y económico colaborar para aumentar más este nivel. Sin ir más lejos yo he montado un nodo de Bitcoin en una computadora Raspberry Pi 2 B+ utilizando tan sólo 5 voltios (un cargador de celulares), un disco rígido externo y, por supuesto, paciencia e internet. Bitcoin Core, el programa o aplicación principal de la red Bitcoin, se puede descargar en minutos y correr en prácticamente cualquier computadora con 500 GB de espacio libre en su disco rígido. Dependiendo de la conexión a internet, tendremos en unas 8 a 30 horas un nodo 100% funcional validando transacciones en la red de Bitcoin, además de la propia billetera donde podemos almacenar bitcoin y realizar transacciones. Si quisiéramos hacer lo mismo con Ethereum precisaríamos aproximadamente 350 dólares por mes en un servidor AWS. Para Cardano, la red de ADA, con una computadora de medias prestaciones podríamos correr un nodo con Daedalus y tendríamos una copia completa de la cadena de bloques. Con esto verificaríamos nuestras propias operaciones, no así las de la red principal ya que para ello deberíamos implementar un nodo productor de bloques y un nodo relay que se conecte a la red y procese transacciones y, eventualmente, podría producir un bloque y recibir recompensas (pero dejaremos esto para más adelante). Para la red de Solana precisamos un nodo de altas prestaciones, cuyos costos rondan los 6,000 dólares para el más básico y 12,000 dólares para uno que cuente con el hardware recomendado.

Podría decir entonces que la red más “descentralizable” es Bitcoin ya que con poco costo y esfuerzo tendríamos un nodo validador colaborando en la red, dándole más fortaleza y seguridad.

Correr un nodo no es suficiente, necesitamos hablar de minería. Con respecto a la este tema, en Bitcoin necesitamos hardware especial o ASIC, cuyos costos hoy, para ser competitivos en la red, superan los 10,000 dólares por cada equipo (Antminer S19). También podríamos contar con viejos Antminer S9 a mucho menor costo y, obviamente, con menos eficiencia. En Ethereum con unos 5,000 dólares podríamos comenzar a minar de manera rentable y, según los precios actuales, podríamos tener un retorno de inversión entre 12 a 36 meses. Hasta aquí hablamos sólo de equipamiento pero se deben tener en cuenta costes asociados a consumo eléctrico, refrigeración, mantenimiento de equipos y el desgaste físico de los mismos. Además, a medida que las redes crecen, los equipos son menos eficientes en relación al poder de cómputo que ofrecen para competir con el resto de los mineros. Estos equipos de minería son necesarios para validar transacciones según el método de consenso mediante PoW (proof of work – prueba de trabajo), método que utilizan Bitcoin y Ethereum, sin embargo otros proyectos ofrecen métodos más eficientes en relación al consumo de energía y poder de cómputo como veremos a continuación.

Cardano, a su vez, implementa el método PoS (proof of stake – prueba de participación) en lugar de PoW. La ventaja es que es más económico en materia de electricidad y equipamiento, por lo tanto validar transacciones no es tan costoso como en Bitcoin y Ethereum pero conlleva otros requisitos. El primer requisito es que deben existir Operadores de Pools de Delegación (en inglés Stake Pool Operators), SPOs de ahora en adelante. Los SPOs son aquellos que, básicamente, representan a sus delegadores. Para dejar en claro este asunto: una persona o entidad (cualquier billetera en sí) puede delegar sus ADA al pool que desee, esto potencialmente generará al delegador un retorno pasivo en forma de recompensas en ADA (y posiblemente algún otro token de la red), pero esto dependerá de cuántos ADA tenga delegados el pool en su totalidad.

Y aquí es donde es preciso hilar fino con el tema de Cardano, los SPOs y la especulación.

Para implementar un pool de delegación en Cardano es necesaria una inversión de unos 200 a 500 dólares mensuales, quizás más, dependiendo de cuántos nodos “relays” queramos poner a disposición de la red. Una vez que el pool está activo es necesario conseguir delegadores, es decir, billeteras que deleguen sus ADA en nuestro pool, pero surgen (en principio) dos preguntas:

  • ¿Por qué alguien querría delegar en nuestro pool?
  • ¿Cómo atraer delegadores a nuestro pool?

La primera pregunta concierne a temas como especulación e ideales. Si como delegadores buscamos un pool con una misión que se acopla a nuestros ideales podríamos prescindir de las recompensas por delegar nuestros ADA (resignaríamos un potencial ingreso pasivo de aproximadamente 4.5% anual) y a la vez estaríamos apoyando la misión o proyecto que representa dicho pool. Ahora, si lo que buscamos es generar ganancias, entonces seguramente preferiremos un pool con muchos ADA delegados para intentar asegurarnos este ingreso pasivo (el cual es repartido cada 5 días). El asunto es que cuando un pool genera recompensas para sus delegadores, este pool recibe un ingreso fijo de 320 ADA cada 5 días y, dependiendo de la configuración del pool, un porcentaje de las recompensas de sus delegadores, un valor entre 0% y 100% (este porcentaje puede ser cambiado por el SPO sin previo aviso y se activa cuando empieza un ciclo o “epoch” nuevo). Un porcentaje alto de retención de recompensas es muy habitual en los pools privados o en aquellos que hacen airdrops de sus propios tokens institucionales.

Un detalle a tener en cuenta es que si un pool está saturado (con más de 67 millones de ADA delegados) entonces no generará tantas recompensas como un pool no saturado, esto por políticas de la red de Cardano para disuadir la delegación hacia los pools altamente saturados y fomentar la descentralización. Es importante, por estas dos razones, monitorear el pool donde delegamos de vez en cuando, al menos en cada cambio de “epoch”, cambio cuya frecuencia es de 5 días. Luego analizaremos un poco más el tema de los pool saturados y los pools que tienen pocos ADA delegados o, dicho en el lenguaje técnico, un bajo valor de “staking”.

La segunda pregunta apunta a algo más banal como el marketing. Aquí es donde, como operadores de un pool, intentamos ver qué necesidad podríamos satisfacer a los potenciales interesados en delegar en nuestro pool y cómo los atraemos, y es donde veo una controversia pues, cuanto más conocido sea el pool, más delegadores atraerá y esto generará ingresos tales para poder realizar más campañas de marketing para atraer aún más delegadores. Esto de los incentivos, libre mercado, teoría de juegos y especulación pone a prueba a la red en cuestiones de ideología. Seamos claros, hay mucha personas que tienen interés en ganar dinero, y teniendo la infraestructura y la fama pueden incorporar un segundo pool, atraer más delegadores y así sucesivamente. Entonces la descentralización de Cardano, supuestamente, corre riesgos de mantener su grado o nivel. Pero esto es para un capítulo que desarrollaré en otro momento.

Pasamos a Solana, otra red que opera con PoS pero, para implementar un nodo, aparte de la fuerte erogación que implica, también necesitaremos dar una garantía, en tokens SOL, de que el pool va a competir de manera honesta en la red. Así que, aparte de los más de 6,000 dólares iniciales que necesitamos para el nodo de Solana, el operador del pool debe bloquear 5,000 SOL que, con una cotización de alrededor de 100 USD, da un valor de 500,000 dólares bloqueados, lo que deja a muchos potenciales operadores fuera de competencia. Además la red cobra a los operadores por cada epoch (esta frecuencia varía entre 2 y 3 días) 402 SOL, por lo que si el operador no consigue al menos 50,000 SOL en staking estará perdiendo dinero día a día.

En síntesis, no muchos tenemos la posibilidad de colaborar y fomentar la descentralización de manera orgánica, con esto me refiero a evitar invertir en campañas publicitarias y apuntar más a la difusión clásica por redes sociales y el “boca en boca”.

No confíes, verifica

Otro tema a abordar es el código fuente de cada red. Bitcoin es open source, o sea de código abierto. Esto significa que cualquiera puede descargarse la receta de cómo se construye la red, evaluarla, conocerla a fondo, encontrar posibles vulnerabilidades, proponer parches y mejoras, e incluso construir su propia red y criptomoneda basándose en este código. Si una propuesta de mejora es aceptada por los encargados de mantener el código fuente, se implementa y se actualiza el software pero esto no significa que toda la red automáticamente implemente dichas mejoras o modificaciones.

¿Qué implica esto?

Supongamos que Bitcoin tiene 100,000 nodos activos, todos con la versión 0.22 del software Bitcoin Core, y la nueva versión 0.23 incorpora ciertos cambios pero no todos están de acuerdo con ellos. Imaginemos que sólo el 25%, o sea 25,000 nodos, aceptan estos cambios, por lo tanto esos nodos descargan e implementan la actualización. Si esa actualización no llegara a ser compatible con la versión 0.22 entonces la red se bifurcaría entre aquellos que prefieren la versión 0.22 con sus reglas y aquellos que tienen instalada la versión 0.23. Algo similar sucedió hace unos años y así nació Bitcoin Cash, una bifurcación o fork de Bitcoin. Ese es el poder de la descentralización, si no estamos todos de acuerdo con las mismas reglas no estamos en la misma red, o estamos en Bitcoin o en Bitcoin Cash, siguiendo este ejemplo.

Ethereum, Cardano y Solana también son open source, pero la complejidad del código fuente está proporcionalmente relaciona a las prestaciones de cada red, por lo tanto son redes más difíciles de mantener y de modificar. Los nodos serán más difíciles de actualizar y llevará más tiempo hacerlo, quizás incluso sea necesario contar con personal especializado en áreas de tecnología, puntos de soporte, ambientes para pruebas y, por ende, una infraestructura más grande.

La última cuestión a analizar es sobre la confianza que genera en la gente la “cara visible” de cada proyecto. Ya aceptamos que Satoshi Nakamoto no existe más y quizás nunca se revele el misterio de su identidad, de ahí nace el ideal de pureza de esta red. En Ethereum vemos a Vitalik Buterin, en Cardano a Charles Hoskinson y en Solana a dos personas: Anatoly Yakovenko y Raj Gokal. ¿Qué pasaría si cualquiera de todas estas personas fallece, es apresada, comete un fraude o enfrenta cualquier otra situación que afecte su reputación positiva o negativamente? No lo sabemos, podríamos suponer que haría fluctuar drásticamente el precio del token de la red en cuestión. Como decía anteriormente: depende de la confianza. El mercado quizás obviaría la persona y se concentraría en el proyecto. Quizás sea al revés. Todos sabemos quién es Elon Musk pero pocos conocen su trabajo en profundidad y nadie puede predecir el comportamiento de un individuo en particular.

¿Qué podemos hacer entonces?

Elegir la red, token, criptomoneda, proyecto o ideología que nos convenga de acuerdo a nuestros intereses e ideales, pensando a futuro pero viviendo el día a día. Si podemos o queremos participar, hay cientos de proyectos para analizar, nuevas tecnologías y conceptos (DeFi, Web3.0, Metaverso, NFTs por ejemplo), muchos de los cuales están al alcance de nuestras posibilidades económicas y/o técnicas.

Bitcoin nos da la posibilidad de tener un nodo validador a bajo costo. El análisis de rentabilidad de su minería es un tema aparte. En términos simples podría ser tan rentable como riesgoso. Su seguridad es muy fuerte, es el primer proyecto exitoso de su tipo y tiene altísimo potencial. Por las características de su red es más cómodo como reserva de valor que como moneda para uso cotidiano, de ahí su apodo de “oro digital”. Bitcoin cuenta con la mayor capitalización de mercado y es, en general, la que marca la tendencia del mercado general de criptomonedas. Tanto es así que este mundo está dividido en dos: bitcoin y el resto, las llamadas altcoins (o monedas alternativas).

Ethereum fue la primera en brindar la capacidad de los contratos inteligentes o smart contracts, una red eficiente con respecto a la velocidad con la contra de los costos altos en comisiones por cada transacción. Temas controversiales de Ethereum son el preminado, el suministro total, la nueva política de quema de tokens y el lanzamiento pospuesto de ETH 2.0. La minería quizás sea más rentable que riesgosa pero también depende de las capacidades de la red y del precio del token. Ethereum es hoy la segunda en cuanto a capitalización de mercado.

Cardano ofrece, al día de hoy, contratos inteligentes, bajo consumo energético y accesibilidad para nuestros propios nodos validadores. Al basarse en PoS, la viabilidad para colaborar con esta red implementando nodos Productores de Bloques está al alcance de muchas personas, teniendo en cuenta las condiciones, costes y riesgos que se corren según se detalló anteriormente. Su escalabilidad promete ser altísima con la futura implementación de Hydra y, en esta red, las comisiones por transacción son sumamente bajas. Cardano, hoy, es la sexta en cuanto a capitalización de mercado.

Solana tiene paralelización de transacciones, lo que le da la posibilidad de procesar alrededor de 500,000 transacciones por segundo. También cuenta con contratos inteligentes y, en cuanto a la eficiencia de la red, hemos de destacar que Solana sufrió caídas generales pero ello no la ha bajado del podio de las 10 redes con más capitalización de mercado, en esta clasificación hoy Solana es la séptima.

Para concluir…

Hay una gran diversidad de proyectos como Ripple, Polkadot, Polygon, Avalanche, Terra y tantos otros que la elección se vislumbra cada vez más difícil. Lo mejor de este nuevo universo tecnológico es que podemos probar y utilizar lo que queramos hasta encontrar aquello que nos complace. Hay muchas píldoras rojas y una sola píldora azul, y qué tan profundo lleguemos depende sólo de nosotros.