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Una de las áreas donde viene ganando terreno el fenómeno de los tokens criptográficos es en el deporte. Cuando los estadios estaban vacíos y los golpes a la pelota, más los gritos de jugadores y técnicos, nos llegaban desde las pantallas con una sonoridad inusual, el fenómeno de los “fan tokens”, que permiten a sus propietarios tener un cierto poder de decisión sobre aspectos del club del que son hinchas y acceder a beneficios, aceleraba su extensión en pandemia, permitiendo a los clubes generar una nueva fuente de ingresos y mantener, o inclusive estrechar, los lazos con sus fanáticos.

Según el sitio especializado Fan Tokens Rank, ese mercado hoy ya mueve USD 550 millones y podría alcanzar los USD 10,000 millones en los próximos años, expandiéndose a otros sectores que busquen capitalizar las relaciones de admiración y/o fanatismo que posean.

Estos tokens son activos criptográficos emitidos por clubes (o deportistas) que buscan capitalizar las relaciones con sus seguidores, generando un mayor “engagement” o interacción que a su vez podrán capitalizar mediante ofertas y productos exclusivos destinados a quienes posean dichos tokens, que podrán tomar parte de las tomas de ciertas decisiones. Estos, suelen adquirirse mediante la plataforma de quien los emite – por ejemplo, la página web del club – y también cotizar en una plataforma de terceros, como un exchange.

Ejemplos de decisiones en cuya toma podría participar el fanático a través de su token son el mural que adornará el vestuario de su equipo y el diseño del brazalete del capitán o el de los tapabocas de los jugadores. Adicionalmente, estos tokens permiten a los compradores participar en acciones más tangibles como participar en sorteos mucho más reducidos que si fuesen abiertos al público, sea para conocer a los jugadores o acudir a visitas guiadas por el estadio, como también poseer preferencias a la hora de una venta exclusiva de determinado ítem de colección, entre otras alternativas.

River anunció la alianza comercial con la empresa Chiliz para lanzar su propio fan token a través de la aplicación Socios.com. El activo fue denominado $RIVER, y estará visible en el pantalón que lucirá el conjunto de Marcelo Gallardo en cada partido. El club de Núñez firmó un contrato con la plataforma por USD 27.5 millones en cinco años, hasta 2027. Clubes como Independiente, Racing y San Lorenzo se sumaron a este negocio que logró aún más notoriedad cuando trascendió que el PSG había usado fan tokens para pagar parte del contrato a Lionel Messi.

Según el abogado Martín Litwak, la emisión de fan tokens tiene como trasfondo la necesidad de las entidades deportivas, no sólo los clubes de fútbol, de buscar formas de ingresos alternativos, fortalecer y, sobre todo, monetizar los vínculos con sus seguidores de todo el mundo, aunque vivan a miles de kilómetros y no puedan comprar entradas para ver los partidos.

Logran expandir su marca más allá de los límites físicos de la cantidad de butacas de su estadio y de los límites geográficos donde se asientan sus hinchas, además de monetizar todo un conjunto de servicios e intangibles emotivos que rodean la vida del club. Las posibilidades para capitalizar dicha admiración y fanatismo mediante ‘fan tokens’ son numerosas, y dependerán de las actividades de quienes los emitan”, explicó.

En esta línea, según la firma de consultoría y contabilidad Deloitte, las ventas en los 20 principales clubes generadores de ingresos de Europa se derrumbaron un 12%, a USD 9,900 millones en el año fiscal 2020, soluciones como las que aportan los tokens y otras especies digitales pueden transformarse en una interesante alternativa para el futuro de la industria deportiva.

En España, uno de los equipos de fútbol que lanzó su token fue el Atlético de Madrid. Lo hizo en enero de 2020 y tuvo un precio de salida de 2 euros, que se elevó a 15 a los pocos meses de emitido. Después, en la temporada 21/22, equipos como el Barcelona, y el Valencia en la Liga Española o el Inter de Milán en Italia, anunciaron la emisión de sus tokens.

Más allá de los lazos emocionales que puedan generar, y aun cuando estén lejos en este punto de las criptomonedas y de los NFTs, los fan tokens tienen un valor económico y por lo tanto un precio al que se los puede comprar y vender, que fluctúa en función de la oferta y la demanda, como si fuera una acción que cotiza en la Bolsa. Por lo tanto, también pueden adquirir el carácter de una inversión, con la intención de hacer negocio con ellos, más allá de si uno es hincha o no del club que emitió el token. Una de las cuestiones que hay que tener especialmente en cuenta a la hora de planificar sobre este tipo de activos tiene que ver con los derechos de imagen, propiedad intelectual y otros que puedan contenerse y/o cederse mediante dicho fan token, especialmente si hay terceros implicados. Un ejemplo de ello es el reciente caso entre Binance, SeSocio y la AFA, quienes se encuentran en un litigio judicial a raíz de que la AFA ha acordado con Binance la emisión de nuevos tokens, cuando ya contaba con un acuerdo con SeSocio”, expresó Litwak.

Estos tokens ya se consideran activos y como tales están “sometidos a las mismas consideraciones que otro tipo de posesiones, se trate de autos, casas, cuentas bancarias, tanto desde lo jurídico como desde lo impositivo y patrimonial”, asegura Litwak, es fundador y CEO de Untitled Strategic Legal Consulting, una boutique de servicios legales dedicada a estos temas.

Para Litwak, en tanto valor económico, los fan tokens entran en el ámbito de la planificación patrimonial por las dos vías más comunes de quienes quieren ser prolijos y precavidos con sus posesiones: para anticipar la forma que estos serán legados o dados en custodia ante la vejez, la muerte o la enfermedad incapacitante, o para defenderlos de la voracidad fiscal de los estados.

Sin embargo, al tratarse de criptoactivos se almacenarán en una wallet o billetera virtual, “sobre la cuál deberemos prestar especial atención a la hora de planificar nuestro patrimonio, dado el gran valor que pueden llegar a alcanzar estos, como también los lazos afectivos que representan”, amplíó Litwak.

Estos activos vienen con su propio conjunto de riesgos y consideraciones específicas en cuanto a su preservación, protección y posibilidad de incluirlos en la planificación patrimonial. Tanto los tokens como los NFT y otra clase activos digitales, se integrarán en forma creciente a la normal existencia del capital o de las fortunas personales. La planificación patrimonial de esta clase de activos será cada vez más necesaria, no solo a los efectos sucesorios, sino también a la hora de estructurar su emisión”, concluyó el experto.

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