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Los datos filtrados muestran que, hasta hace poco, el banco suizo Credit Suisse tenía cuentas por valor de más de USD 100,000 millones de personas sancionadas y jefes de Estado supuestamente acusados de lavado de dinero.

El New York Times informó el 20 de febrero que la filtración de datos incluía más de 18,000 cuentas bancarias. Los datos se remontan a cuentas que estuvieron abiertas desde los años 40 hasta la década de 2010, pero no a operaciones actuales.

Entre los titulares de las cuentas que tenían “millones de dólares en Credit Suisse” se encontraban el Rey Abdullah II de Jordania y el ex viceministro de Energía de Venezuela, Nervis Villalobos.

El rey Abdalá ha sido acusado de malversar financiera para su beneficio personal, mientras que Villalobos se declaró culpable de lavado de dinero en 2018. Otras personas sancionadas también tenían cuentas en Credit Suisse, como escribió el New York Times:

“Otros titulares de cuentas incluían a los hijos de un jefe de inteligencia paquistaní que ayudó a canalizar miles de millones de dólares de Estados Unidos y otros países a los (muyahidines) en Afganistán en la década de 1980.”

Banteg, el principal desarrollador de Yearn Finance (YFI), plataforma líder en el yield farming de finanzas descentralizadas (DeFi) tuiteó hoy: “El AML de Credit Suisse acogió felizmente a traficantes de personas, asesinos y funcionarios corruptos”. Los comentaristas tomaron nota de HSBC, otro gran banco internacional que ha pagado fuertes multas por ayudar a graves criminales internacionales.

Aunque existen leyes que les prohíben a los bancos suizos aceptar depósitos de delincuentes conocidos, las famosas leyes de secreto bancario del país facilitan la evasión, si es que se aplican. Esto parece haber convertido a Suiza en un lugar atractivo para que los delincuentes realicen sus operaciones bancarias internacionales, como escribió el New York Times:

“La filtración muestra que Credit Suisse abrió cuentas y continuó sirviendo no solo a los ultra ricos, sino también a personas cuyos antecedentes problemáticos habrían sido obvios para cualquiera que buscara sus nombres en un motor de búsqueda.”

La ironía de que una importante institución financiera tradicional ayude a los grandes delincuentes no pasó desapercibida para la comunidad de las criptomonedas, que lleva años luchando contra las acusaciones de complicidad con los delincuentes. Los USD 100,000 millones en depósitos esbozados por la filtración de datos empequeñecen los USD 25,000 millones que Chainalysis estima que estaban en manos de las criptoballenas criminales en 2021.

El banco ha negado cualquier fechoría, pero la forma centralizada y clandestina en que Credit Suisse ha operado contrasta con la tecnología blockchain totalmente transparente. Esa transparencia también puede significar que los investigadores y las fuerzas del orden pueden vigilar en tiempo real a las personas y los gobiernos que intentan evadir las sanciones económicas.

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