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La comunidad Bitcoin siempre ha tenido una relación bastante recelosa con los bancos. Al parecer, los bancos son los enemigos a vencer. Y resulta obvio que sí hay una predisposición en contra de los bancos por parte de la comunidad. Sin embargo, esa supuesta enemistad termina cuando los bancos recomiendan la compra de Bitcoin a sus clientes. El apoyo de los bancos funciona como una validación. En realidad, lo que tenemos es una relación amor-odio, digna de un estudio psicológico más profundo. ¿Qué es lo que realmente JPMorgan está diciendo sobre Bitcoin?

En las redes sociales, podemos leer que Bitcoin es a los bancos lo que Uber es a los taxistas. Los taxistas son críticos de Uber, porque Uber es una competencia. Es decir, Uber es el fin del taxista como lo conocemos. Esto es lo que se dice a nivel de redes sociales. Se sugiere que Bitcoin es una competencia para los bancos. En otras palabras, Bitcoin, supuestamente, está quitándole clientela a los bancos. Por ende, el surgimiento de Bitcoin significa el fin de la banca. ¿Qué hace, entonces, un banco recomendando la compra de Bitcoin a sus clientes?

Vivimos tiempos bastante complejos y contradictorios. No todo tiene sentido. Y no todo es lo que parece. Ahora bien, me temo que la “rebeldía” se ha convertido en un producto más del capitalismo. De hecho, el fanatismo es un fenómeno muy común en nuestros días. Todo el mundo es un militante de algo. Todo el mundo está en contra de algo y a favor de algo. Todos nos sentimos un agente del cambio. Pero eso es permitido y alentado por el sistema mismo. El sistema te vende la camisa del Che Guevara, la laptop y el iPhone para que cambies el mundo a través de Twitter. La rebeldía es una identidad más dentro del sistema. Es un negocio.

Las empresas cripto obtienen financiamiento de los bancos. El capital institucional invierte dinero en Bitcoin. Y los bancos son los primeros interesados en la prosperidad de Bitcoin. La retórica rebelde es tolerada, incluso alentada, porque la rebeldía vende. Pero, toda esta habladera en Twitter, es una rebeldía de forma. En el fondo, el sistema no ha cambiado en lo más mínimo. JPMorgan tiene su ojo puesto en Bitcoin, porque hay mucho dinero por hacer. Así de sencillo.

Lo que vemos en Twitter, en realidad, es un circo. El extremismo que se vende es un extremismo de palabra. Se trata de un fanatismo ideológico y retórico, pero, en la práctica, la vida es tan común como la vida del vecino. Si investigamos un poco, nos damos cuenta que los bancos están en todo. Bitcoin no es Uber. Bitcoin no es una compañía quitándole mercado a otras compañías. Bitcoin es un activo. Los bancos nunca han tenido problemas con los activos.

Podríamos decir, con gran seguridad, que el sector financiero está muy interesado en Bitcoin. Para los bancos significa una oportunidad para hacer dinero. Y, para Bitcoin, significa una mayor entrada de capital. En JPMorgan, diferentes departamentos han dicho diferentes cosas en diferentes oportunidades. Con el tiempo, las opiniones han cambiado. Sin embargo, esto es algo que pasa todo el tiempo. Los analistas siempre están reajustando sus proyecciones en la medida que llega nueva información. Esto pasa en el caso de Bitcoin. Y, del mismo modo, pasa con los demás activos.

JPMorgan estimó, el año pasado, que $150.000 podría ser un precio razonable para Bitcoin debido al incremento de la adopción institucional. Recientemente, el banco ha cambiado de parecer sobre esta cifra. Y ahora el estimado es una cuarta parte del estimado anterior. O sea, $38.000. El motivo, al parecer, es la volatilidad. La comunidad Bitcoin aplaudió el estimado del año pasado. Pero ha tenido problemas con este último por considerarlo de “poco creíble”. Debemos recordar que este es un mercado muy emotivo y semejante cambio no es fácil de digerir. En este caso, lo más natural es volver a la metáfora de Uber. Es decir, se podría tratar de una conspiración de los bancos contra Bitcoin. Pero también podemos analizar el asunto en más detalle.

En primer lugar, todas las proyecciones están siendo reajustadas en estos momentos. En noviembre del año pasado, todos éramos más alcistas. Ahora las cosas son distintas, porque la Reserva Federal de los Estados Unidos se está preparando para cambiar de política monetaria. Meses atrás, ese cambio no estaba planeado para este año. El cambio se estará aplicando antes de lo anticipado. Lo que nos obliga a cambiar las proyecciones del precio. No es lo mismo un activo volátil en un entorno de política monetaria laxa que un activo volátil en un entorno de política monetaria menos laxa. Con los últimos anuncios, el mercado se ha vuelto mucho más conservador. Eso implica que la estabilidad se ha vuelto más importante, porque los inversores están reduciendo el riesgo.

Criptolandia siempre es más alcista que Wall Street. Eso no es una sorpresa. $38.000, tal vez, es una cifra demasiado conservadora. Pero $150.000, ciertamente, es una cifra demasiado optimista. JPMorgan realizó una encuesta a sus clientes. Un 5% de los clientes respondieron que el precio de Bitcoin se ubicaría por encima de los $100.000 al final del 2022. Un 41% de los clientes respondieron que el precio se ubicaría por encima de los $60.000. Un 23% de los clientes respondieron que se ubicaría por encima de los $20.000. Un 20% de los clientes respondieron que se ubicaría por encima de los $40.000 y un 2% de los clientes respondieron que se ubicaría por debajo de los $10.000. Considerando el nivel de miedo en el momento de la encuesta, se podría decir que es muy probable que ambos extremos no se cumplan y que el mercado se incline por un rango intermedio.

Nikolaos Panigirtzoglou, estratega del banco y el jefe de la investigación que incluye la encuesta, piensa que el precio de Bitcoin se moverá en el rango $35,000-$73,000. ¿Qué significa eso? Después de leer la investigación, llegué a la conclusión de que es un buen momento para comprar. Los titulares se enfocaron en el cambio de estimados. Pero aquí lo importante es que el banco no ve más bajas. Lo que implica que comprar por debajo de los $40.000 fue una muy buena decisión. Si el soporte es $33-35 y el precio puede llegar a los $73,000, estamos hablando, entonces, de un incremento de más del 100% en menos de un año.

Una caída del 50% se traduce en un incremento del 100% cuando llegamos al precio inicial. Cuando el precio estaba cerca de los $70.000, todos esperábamos llegar a los $100.000. Ahora los números son otros. Si logramos romper el máximo histórico este año, tendríamos una historia de éxito. ¿Por qué? Porque lo importante es nuestro precio de compra. El inversor busca el crecimiento de su portafolio. Eso normalmente requiere que compremos a precios bajos. A partir de ahí, todo es un asunto de porcentajes.

 Este es un artículo de opinión y Cointelegraph no se adhiere necesariamente a lo expresado aquí por el autor

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