image

Según los analistas de Goldman Sachs, el crecimiento de la adopción global de Bitcoin no necesariamente aumenta su precio. Esa afirmación obviamente contradice la suposición de muchos que afirman precisamente lo contrario. De manera automática, el público se niega a escuchar lo planteado, porque la gente prefiere escuchar lo que quiere escuchar. Se nos olvida algo muy importante: De todo se aprende. Y siempre es útil escuchar opiniones divergentes. ¿Qué dice Goldman Sachs sobre Bitcoin en realidad?

Bueno, Goldman Sachs ha dicho muchas cosas en distintas ocasiones. Lo primero que se debe comprender es que Goldman Sachs se divide en departamentos. Cada departamento tiene sus analistas. Son estos analistas los que escriben los reportes. Y estos reportes están dirigidos a clientes. Dos cosas muy importantes: Los analistas se ganan su dinero por desempeño. Y la meta del cliente es crecer financieramente. El analista de Goldman Sachs quiere construir una carrera. El cliente quiere hacer dinero. Así de sencillo. Por ende, se requiere mucha seriedad y objetividad.

El asunto en Twitter es totalmente diferente. En la mayoría de los casos, la prioridad en Twitter es aumentar de seguidores. Todos quieren más seguidores. Porque un gran número de seguidores te aporta credibilidad. Eso normalmente conlleva a mayores oportunidades. Algunos quieren un trabajo, vender un curso, conocer gente importante, captar donaciones o vivir de la publicidad. Otros simplemente quieren la validación para sentirse populares. Ahora bien, para conseguir muchos seguidores, hay que mantenerse muy activo y siempre buscar la controversia. El secreto es llamar la atención del público. La frase corta, los clichés, la polémica, la promesa y la irreverencia son las herramientas más usadas. En resumen: El radicalismo vende.

En Twitter, todos son unos genios. Y todos entienden la gran conspiración. Es decir, todos saben perfectamente quienes son los enemigos. Los enemigos son: los bancos, los gobiernos, la prensa, los expertos, las corporaciones y la Reserva Federal de los Estados Unidos. La tribu se conforma por los influencers favoritos y por las personas que piensan casi igual. La queja es lo que une. La indagación hacia un sistema malvado es la bandera.

Pero, ahora, cambiemos la tortilla. Por un momento, no pensamos en un banco como un enemigo. Pensemos que se trata de un cliente más. En otras palabras, en compradores de Bitcoin. Supongamos que Bitcoin es un producto en una tienda. Bitcoin, para muchos, es el dios de un templo o el mesías de una revolución. Pero hoy no hablemos de este grupo. Sigamos con la metáfora de la tienda. Tenemos una tienda. Bitcoin es un producto entre muchos otros. Y, entre la clientela, tenemos a los bancos.

¿Qué han dicho los analistas de Goldman Sachs sobre Bitcoin? “Si bien la adopción puede aumentar las valoraciones, también aumentan las correlaciones con otras variables del mercado financiero, lo que reduciría el beneficio de diversificación de mantener la clase de activos”, dijeron en una entrevista para Bloomberg, los estrategas de Goldman Sachs, Zach Pandl e Isabella Rosenberg. “La adopción es un arma de doble filo”, acotan. 

Los analistas remarcaron que Bitcoin no es inmune a las fuerzas macroeconómicas, incluido el endurecimiento monetario de la Reserva Federal. Obviamente están apuntando a la correlación positiva entre el precio de Bitcoin y otras acciones de riesgo como las acciones tecnológicas. Aquí es cuando la cosa se nos complica, porque aquí la evidencia contradice el dogma.

¿Cómo podemos interpretar esas declaraciones? En primer lugar, las afirmaciones no son falsas. Bitcoin, en la medida que ha ganado tamaño, también ha ganado correlación y estabilidad. Además, Bitcoin no es un activo conservador. Es, obviamente, un activo de riesgo. O sea, su elevada rentabilidad no es gratuita. Lo que en realidad están diciendo aquí es que ya no creceremos al mismo ritmo que antes. Habrá crecimiento. Pero este será un crecimiento más lento debido al aumento de la capitalización. 

El Bitcoin del 2010 no es el mismo que el Bitcoin del 2013. Y el Bitcoin del 2018 no es el mismo que el Bitcoin de hoy. El crecimiento de un mercado de un par de millones de dólares no se puede comparar al crecimiento de un mercado de 3 o más billones de dólares. A medida que el mercado crezca, su comportamiento irá cambiando. Ganará algo y perderá algo. Será un activo mucho más consolidado en muchos aspectos. Pero perderá mucho de su atractivo inicial.

Ese “costo inesperado” de la adopción global, en realidad, no es tan inesperado. La ley de rendimientos decrecientes es un concepto muy conocido. En cierto modo, este concepto nos puede dar algunas luces entre la aparente contradicción entre tamaño y rentabilidad. Palabras más, palabras menos, el tamaño no siempre es sinónimo de una mayor rentabilidad. En muchos casos, el tamaño perjudica el crecimiento. 

Muchos analistas en este espacio cometen el error de usar las gráficas de los años anteriores para hacer sus proyectos. Según este método, el precio de Bitcoin, en teoría, alcanzará cifras elevadísimas en los próximos años. Pero estas proyecciones, por lo general, no toman en cuenta que el capital no es infinito. La desaceleración del crecimiento es el costo inesperado de la adopción global. Esto traerá como consecuencia que Bitcoin perderá su velocidad. Se volverá más pesado. 

De hecho, este fenómeno ya lo estamos viendo. La reciente popularidad de las altcoins y los NFTs, en gran parte, se debe a la lentitud relativa de Bitcoin. Los minoristas, en particular, se están aburriendo de Bitcoin. No quieren crecer en un 100%. Para muchos, semejante rendimiento no resulta muy atractivo. Quieren crecer más de 1000% en unos pocos meses. Para eso, necesitan encontrar mercados de menor liquidez. Los proyectos más pequeños son los más idóneos en este sentido. 

Por otro lado, esta corelación positiva entre Bitcoin y las acciones tecnológicas, ciertamente, resulta muy relevante a la hora de diseñar un portafolio. Yo, por ejemplo, no invierto en acciones tecnológicas. Porque siento que no aportarían nada a mi portafolio, compuesto principalmente de Bitcoin y otras criptomonedas. En mi caso, lo más sensato, a la hora de diversificar, sería invertir en mercancías, metales, energía, bancos, y divisas. Lo que se busca es un portafolio un poco más estable. Las tecnológicas se parecen mucho a Bitcoin. No me sirven como balance. 

En lo personal, siempre leo los reportes sobre Bitcoin de los bancos . Y aprendo mucho de los reportes de Goldman Sachs en particular. No siempre concuerdo con las interpretaciones dadas por los analistas. Pero se trata de documentos repletos de datos interesantes. Adicionalmente, disfruto bastante que el objetivo es claro: Hacer dinero. O sea, muy lejos del melodrama pseudo-religioso y politiquero que observamos en Twitter.  

 

Este es un artículo de opinión y Cointelegraph no se adhiere necesariamente a lo expresado aquí por el autor

Te puede interesar: