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El inversor invierte buscando una ganancia. Lo que implica que compra después de un pronóstico alcista y vende después de un pronóstico bajista. Si acierta, gana dinero. Si se equivoca, pierde dinero. El riesgo más básico del inversor es que el precio se mueva en su contra después de tomar una posición. Por supuesto, el que no arriesga, no gana. Pero el que arriesga demasiado, puede perderlo todo. Si eres demasiado conservador, no creces. Pero si eres demasiado agresivo, coqueteas con la ruina. El inversor inteligente evita estos extremos y busca el equilibrio con una estrategia sólida.

Para invertir se requiere fe. Esa fe es la creencia de que estamos comprando barato y el activo, tarde o temprano, subirá de precio. El problema es que, en la mayoría de los casos, la fe es ciega. El creyente siente que tiene la razón. El creyente quiere creer que tiene la razón. Pero el creyente no tiene el éxito garantizado. De hecho, con frecuencia, se equivoca. Y esto no ocurre necesariamente por incompetencia. El inversor se equivoca, porque su negocio es hacer apuestas en mercados aleatorios e irracionales. Por ende, el inversor debe poner todo su esfuerzo para ganar, pero, al mismo tiempo, debe estar bien preparado en el caso de perder.

La persona muy emotiva suele perder dinero, porque, con frecuencia, cae víctima del pensamiento ilusorio y de la negación. En otras palabras, le cuesta mucho trabajo admitir que se puede equivocar. La comunidad cripto es particularmente vulnerable a este síndrome. ¿Bitcoin tiene futuro? ¿Bitcoin subirá de precio en los próximos años? Si respondes a esas preguntas en afirmativo absoluto, es bastante probable que tu gestión de riesgo no sea muy buena. Después de todo, si algo está 100% garantizado, no tiene sentido gestionar un riesgo que no existe. Si la victoria es segura, prepararse para una posible derrota es una pérdida de tiempo. ¿Acaso es sensata esa suposición? ¿Acosa es realista?

Ahora supongamos que participamos en un juego honesto de cara o cruz con una moneda. En teoría, nuestra probabilidad de ganar es 50/50. Ese sería nuestro win rate. Pero, para poner las cosas más interesantes, vamos a ponerle dinero al asunto. Si escogemos la cara y ganamos, recibiremos 2 dólares. Pero si perdemos, perdemos 1 dólar. Es decir, arriesgamos 1 dólar para poder ganarnos 2 dólares. Entonces, en este juego hipotético, nuestra risk/reward ratio es 1:2. En semejantes condiciones, podríamos llegar a pensar que después de lanzar 10 veces la moneda obtendremos 5 caras y 5 cruces. O sea, 5 victorias y 5 derrotas. (5×2)-(5×1)=5. En teoría, deberíamos tener 5 dólares en el bolsillo con ese win rate y ese risk/reward rate.

Claro que la teoría no es como la práctica. Lo más seguro es que la realidad difiera de la teoría. Bien sabemos que, si lanzamos una moneda al aire diez veces, el resultado no siempre es 5 y 5. De hecho, hay la posibilidad de que obtengamos un resultado mucho más disparejo. En efecto, existe la posibilidad de obtener 10 derrotas seguidas. Lo que no es un problema demasiado grave, porque lo que estaríamos poniendo en riesgo son solo 10 dólares. En el caso de poner todo nuestro patrimonio en riesgo, otro gallo cantaría.

Ahora supongamos que tenemos una probabilidad de ganar de 80% y no de 50% con una relación riesgo/recompensa de 1:3 y no de 1:2. En este caso, nuestra ventaja mejora notablemente (en teoría). Sin embargo, en la práctica, podemos perderlo todo en una mala racha, si colocamos todo en una misma canasta.

Las personas que compraron Bitcoin en $68K creyeron tener las probabilidades a su favor, sin embargo, hoy están bajo agua en un 70% aproximadamente. Si se compró con crédito, un ciclo bajista más largo de lo esperado podría significar una bancarrota. Supongamos que compramos con ahorros, pero igual estamos endeudados hasta el cuello por otro lado. El meollo sería bastante similar. 

¿Por qué se cae en este error? Bueno, el jugador piensa que la suerte está de su lado. Si obtiene muchas derrotas seguidas, podría llegar a pensar que la victoria está muy cerca. Por el asunto de las probabilidades. Si nuestro win rate es de 80%, se podría pensar que después de dos derrotas seguidas, hay que comprar la caída, porque un rebote es inminente. Este error se llama la falacia del jugador. Y es el camino a la ruina.

La falacia del jugador surge de un malentendido. En el fondo, es una incomprensión de la ley de los grandes números en la teoría de la probabilidad. En otras palabras, las pequeñas muestras no son una representación confiable del todo. Sabemos que 13 años no es mucho tiempo, pero se insiste en usar esos años con evidencia irrefutable de que el éxito está garantizado. Durante un boom alcista, las alzas parecen nunca acabar, pero eso no implica que las alzas se mantendrán para siempre. Esas nociones se relacionan bastante a la falacia del jugador. En muchos casos, los inversores subestiman sus chances. Y, en el proceso, descuidan gestionar el riesgo.

En otro artículo, indagué con mayor detalle sobre los conceptos de win rate y risk/reward rate en el contexto de una gestión de riesgo. Aquí comparto el enlace de dicho artículo. El riesgo de ruina se debe sopesar, de manera combinada, con esos dos conceptos. Ahora bien, sabemos que Bitcoin puede perder entre 70-90% de su precio. Y una recuperación puede tardar dos años o más. Para efectos de una gestión de riesgo, lo mejor es asumir que la posibilidad de perderlo todo y para siempre está sobre la mesa. Entonces, es razonable asumir que estamos hablando de un riesgo de 1 en el lapso de un año.

¿Cómo podemos evitar el riesgo de ruina con ese nivel de riesgo? Necesitamos un hedge. En otras palabras, nuestras otras inversiones deben tener la capacidad de producir una renta anual igual o superior a 1. Es decir, ponemos en riesgo 1, pero tenemos un hedge que produce 1 o más. Claro que, si lo colocamos todo en Bitcoin, perdernos ese hedge. Lo que implica que el riesgo de ruina es bastante alto.

Esta protección es necesaria para los inversores a largo plazo que se rehúsan a usar un stop-loss. Sin un stop-loss, no tenemos más opción que recurrir al histórico para estimar el riesgo aproximado que estamos asumiendo. En mi opinión, 93% se acerca bastante a 1. Y un año es un lapso razonable, porque las deudas y las obligaciones en muy raras ocasiones esperan más de un año. 

En conclusión, el riesgo de ruina se evita, en gran parte, con un portafolio diversificado y balanceado. Debemos escoger el tamaño de la posición según su win rate y su risk/reward rate. Además, tenemos que tomar en cuenta el rendimiento de nuestras inversiones más seguras. Todos los números deben cuadrar. Nuestros ingresos deben poder cubrir los riesgos que asumimos y el estilo de vida que disfrutamos. El riesgo no es algo que debemos dejar al azar. Hay que mantenerlo bajo control. 

 Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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