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“Confía en Dios. Pero amarra tu camello”. En el mundo de las inversiones, todo análisis es una predicción. Compramos con una expectativa. Vendemos con una expectativa. En consecuencia, cada fluctuación del mercado es un acierto para unos y un desacierto para otros. El buen analista no es aquel que nunca se equivoca. Todos los analistas se equivocan de vez en cuando. Esto sucede, porque el buen analista debe hacer sus pronósticos basándose en probabilidades. Y bien sabemos que lo probable no es una certeza. Lo excepcional, de vez en cuando, hace acto de presencia para desafiar lo probable. En ese momento, el analista “falla”. Por ende, el récord de un analista no debe medirse en términos absolutos. O sea, una derrota no es necesariamente prueba de ineptitud. Es simplemente un día más en un mercado completamente irracional. Tenemos que juzgar a un analista/inversor por su ratio de victorias y pérdidas (win rate). Este es un porcentaje.

Ahora bien, tener un récord con más victorias que derrotas no es suficiente. Supongamos que elegimos participar en un juego de la ruleta rusa. En apariencia, la ratio victoria/derrota está a nuestro favor. Después de todo, tenemos 5 de 6 chances de ganar. En este caso, la win rate es 83.3%/16.7%. Sin embargo, el problema del juego no yace en nuestras probabilidades de salir vivos. El problema está en la relación riesgo/beneficio (risk/reward rate). El asunto es que, de ganar, no ganamos nada y, de perder, lo perdemos todo. No vale la pena. Demasiado riesgo. No beneficio. Sería absurdo participar en dicho juego.

A la hora de invertir, ganar no es suficiente. En ocasiones, más importante que ganar es nuestra gestión del riesgo. Podemos ganar mil veces. Pero si lo perdemos todo en el momento de la derrota, adiós palomo. Bien que compraste Bitcoin y el precio subió. Es valido ser alcista. Pero, ¿cuál es tu exposición al riesgo? ¿Cómo te va en el caso de un colapso del precio? Si compraste en 2021, lo más seguro es que hoy estés bajo agua. Las ganancias de ese año se borraron. ¿Qué medidas se han podido tomar para reducir ese riesgo?

Para efectos de este artículo, me limito al “riesgo en el trading”. Hay muchos tipos de riesgos. Pero hoy hablaremos de solo uno. Ahora es importante aclarar ciertos detalles. En primer lugar, solo arriesga el que participa. Asume un riesgo el que compra Bitcoin. El que no compra no arriesga nada. No disfruta de sus beneficios. Pero tampoco sufre sus riesgos. Si no compramos y el precio sube, no corremos el riesgo de perder dinero. Lo único que perdimos es una oportunidad. Y no es lo mismo perder dinero que perder una oportunidad. Todo el peso de la prueba recae sobre los hombros del participante. El participante es el que debe justificar su decisión. Es la tarea del participante gestionar su riesgo. Si el no participante se equivoca, no pasa nada. Si el participante se equivoca, sí pasan cosas. O sea, es mucho más seguro no comprar y equivocarse que comprar y equivocarse. El riesgo es de quien expone el cuello.

En segundo lugar, en el caso de un activo no productivo, las ganancias y pérdidas en papel hay que asumirlas como reales. Si el activo no produce nada, eso implica que el precio lo es todo. La ganancia yace en su apreciación. La pérdida yace en su depreciación. Principio básico: Las pérdidas se recortan y las ganancias se alargan. En el boom alcista, tomamos ganancias. En el periodo bajista, la misión es reducir las pérdidas. Tenemos la opción de vender a tiempo. Tenemos la opción de comprar a mejores precios para promediar hacia abajo (averaging down). O tenemos la opción de escoger una combinación de ambas opciones. Pero alargar las pérdidas esperando un milagro de los ángeles no es la mejor gestión del riesgo. De hecho, es una ausencia total de gestión. 

Las preguntas claves: ¿Debo comprar? ¿Debo esperar? ¿O debo vender? El inversor todos los días contesta esas preguntas con sus acciones. Lo hace de manera consciente o inconsciente. Pero lo hace. Y para contestar a estas preguntas con propiedad debemos tener nuestros números muy claros. Estoy hablando del precio actual, del precio de entrada, del comienzo del take profit y del punto del stop-loss. Estas últimas variables se establecen con la ratio risk/reward que escogimos. Nuestra posible ganancia. Nuestra posible pérdida. Esto aplica tanto para el trader como para el hodler. La dinámica es la misma. Lo único que realmente cambia son los lapsos. Uno debe pensar en términos de horas, días, y meses. El otro debe pensar en términos de meses, años y lucros. De igual modo, siempre debemos tener nuestros números muy claros.

Si compramos un token en $100, con una ratio riesgo/beneficio de 1:2, pensando en un lapso de un año, podríamos retirarnos en $70 (stop-loss) y tomar ganancias (Take profit) a partir de los $160. La pérdida permitida la establecemos a un 30%. Y la ganancia aspirada la establecemos a un 60%. Claro que con el derecho de recomprar por debajo de $70 en otra operación. Y, con la siguiente acotación: si el precio alcanza los $160, no es necesario vender en ese preciso momento. Ahí colocamos el nuevo stop-loss para garantizar estas ganancias y dejamos que el precio siga subiendo. O sea, alargamos las ganancias moviendo hacia arriba el stop-loss. En este ejemplo, arriesgamos $30 para ganar más de $60. Risk/reward 1:2.  Somos inflexibles con las pérdidas. Pero somos indulgentes con las ganancias.

Adicionalmente, podemos ir formando un fondo más seguro y estable con las ganancias que vamos tomando y con otras inversiones para que nos aporte un rendimiento extra. Con este rendimiento, podemos cubrir nuestro riesgo de $30. O sea, creamos un hedge. De este modo, si acertamos, ganamos. Y si perdemos, perdemos poco o nada. Nuestra exposición al riesgo es mínima debido a una excelente gestión del riesgo.

¿Qué nos dicen en Twitter? Compra ya. Compra todo. Nunca vendas. Confía en Bitcoin, porque es el dinero del futuro. Y si el precio colapsa, espera. Compra ya. Compra todo. Nunca vendes. Compra caro. Compra barato. Compra todo en todo momento. “¡Hodl!” Sin embargo, los grandes nombres de este espacio no compran y esperan. Ellos, por lo general, tienen negocios que aportan ingresos adicionales. Tienen exchanges y empresas que generan ingresos. Ellos no siguen sus propios consejos de comprar y esperar sentados. Ellos hacen más dinero vendiéndole palas a la gente que con el oro que tanto recomiendan. Ellos tienen un hedge

He aquí un secreto. Los gigantes de esta industria saben muy bien que la promoción es muy importante para incrementar el sentimiento. El sentimiento implica compras. Las compras suben los precios. Lógicamente, la industria necesita captar el capital de los inversores para poder crecer. Entonces, se valen de frases cortas, sencillas y pegajosas. Se valen de las narrativas, de la propaganda y de la ideología para subir los ánimos. En este contexto, la educación financiera se descuida. Muy pocos se preocupan por educar al inversor novato. Educate. Y no comas cuentos chinos. Gestiona tu riesgo. 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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