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En este mundo, no hay correlación perfecta. Hay activos que tienden a moverse en la misma dirección. Hay activos que tienden a moverse en dirección opuesta. Y hay activos cuyos movimientos no muestran relación aparente. Pero no podemos ver esto en términos absolutos. Por lo general, son correlaciones estadísticas. Lo que quiere decir que, de vez en cuando, hay periodos “atípicos”. En otras palabras, un par de velas en disonancia no es suficiente para decretar la ruptura definitiva de una correlación. 

Para nadie es un secreto que la comunidad Bitcoin es bastante idiosincrática. Entonces, con frecuencia, se dan situaciones bastante absurdas con este asunto de las correlaciones. Debido al fuerte sesgo ideológico, muchos usuarios tienden a aceptar los hechos de modo selectivo. Es decir, generalmente, aceptan solo lo que confirma sus preconcepciones. E ignoran lo que no lo hace. Este “cherry picking” es muy común. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con el dólar, Wall Street y la Reserva Federal suele verse con rechazo. Y todo lo que tiene que ver con el oro y el libertarismo se suele ver con mayor simpatía. La única excepción es cuando se presenta al oro como competidor directo de Bitcoin. Del resto, son hermanos de la misma madre.

Debemos recordar que el oro es un activo visto tradicionalmente como un “refugio seguro” y un “cobertura contra la inflación”. En muchos sentidos, es visto como un hedge para el desastre. Se basa en el miedo y en los sentimientos contra el sistema. Históricamente, el oro ha sido el activo predilecto de los libertarios, anarco-capitalistas y conservadores, porque se línea como anillo al dedo con el liberalismo clásico. Bitcoin es cachorro de la misma camada, pero de la era digital. La demografía es diferente en cuanto a la edad de sus participantes. Sin embargo, a nivel ideológico, los bitcoiners no son tan distintos a los escarabajos del oro. Están cortados por la misma tijera.

En ocasiones, la crisis existencial de Bitcoin es tan absurdo que a veces llega a lo cómico. En lo personal, me parece bastante gracioso. Me recuerda a la historia del hipopótamo que quería ser una cebra. Sueña con ser una cebra. Le dice a todo el mundo que es una cebra. Y se siente una cebra. Pero el problema es que no es una cebra. Es un hipopótamo. Siempre me topo con gente que ve una correlación muy marcada entre Bitcoin y el oro. Sin embargo, la gráfica no puede ser más dispareja. Pero se insiste vehemente en el parentesco. Lo opuesto ocurre con Nasdaq. Ambas gráficas son prácticamente idénticas en apariencia. Sin embargo, una ruptura de un par de días es suficiente para declarar una ruptura definida y radical. Es la historia del hipopótamo. La narrativa no siempre se ajusta a los hechos. Entonces, se reinterpretan los hechos para que se ajusten a la narrativa. 

Las cosas son como son. No son como queremos que sean. Bitcoin siempre ha estado correlacionada con el S&P 500 y Nasdaq. Lo que ocurre es que en el pasado esta correlación no era tan fuerte. Y lo apropiado era decir que no había correlación. Porque esta era bastante débil. Se podía apreciar en lapsos más largos. Pero no era tan evidente en lapsos más cortos. ¿Por qué? Al principio, esta comunidad estaba dominada casi en su totalidad por minoristas. Era un mercado menos líquido y más fragmentado. Y la ideología jugaba un rol mucho más grande. Esto ha venido cambiando con los años. Ahora tenemos más inversores, más especuladores y más instituciones. Es decir, mayor diversidad y una comunidad más en sintonía con los demás mercados financieros. Entonces, la comunidad es menos “atípica”. Los nichos más pequeños pueden actuar de modos más peculiares. Sin embargo, los mercados más grandes están más interconectados y suelen comportarse como mercados grandes.

En Twitter, escuchamos lo que los demás nos dicen sobre Bitcoin. Pero los grandes capitales se fijan más en lo que Bitcoin hace en realidad. Y lo que Bitcoin hace en realidad es subir y bajar de manera bastante violenta. Me refiero, por supuesto, a la volatilidad. La volatilidad nos permite obtener grandes retornos. Pero también nos expone a grandes riesgos. La volatilidad es oportunidad. Pero la volatilidad también es un riesgo. Aquí estoy hablando específicamente del riesgo financiero. El repertorio libertario es muy importante para los libertarios. Pero, para muchos, Bitcoin es una inversión y nada más. Una tecnología. No un partido político.

Bitcoin es considerado un activo risk-on, porque se comporta como un activo risk-on. La escasez del código, el poder de cómputo de la red y las características del protocolo pasan a segundo plano. El precio es rey. Así de sencillo. El precio es lo más importante para la mayoría de los inversores. Si la gente piensa que el precio subirá, compran. Si piensan que el precio va a bajar, venden. Bitcoin es un código en una base de datos. El código en sí no es muy relevante. Lo que importa en realidad es lo que ese código representa. Y ese código representa una tasa de cambio. Bitcoin es su precio. Y es lo que más ocupa la mente de la mayoría de sus inversores. ¿Cuáles son las frases más buscadas en Google? ¿Libertad? ¿Abajo el tío Sam? ¿Emancipación monetaria? ¿Revolución libertaria? ¿Milton Friedman? ¿Ron Paul? Todos sabemos la respuesta: El precio de Bitcoin. El verdadero amo y señor de este espacio no es la doctrina. Es la codicia. 

El precio no se define por el inventario o por el flujo. Se define por la oferta y la demanda. No es lo mismo. En otras palabras, el mercado es una batalla entre compradores y vendedores. Si ganan los compradores, el precio sube. Y si ganan los vendedores, el precio baja. Claro que no todas las batallas son iguales. Hay batallas que se ganan con pocos soldados. Y esas victorias quedan, indudablemente, registradas. Pero tienden a ser victorias pasajeras. Me refiero al volumen. Si la volatilidad nos revela duda, el volumen nos revela convicción.

Durante el domingo en la noche y el lunes en la madrugada (Hora del Este), Wall Street estuvo cerrado. De pronto, se produce misteriosamente un rally alcista de dos horas que rompe con el canal de consolidación. Se podría decir que el optimismo se generó en Asia. Se asume esto por el horario. Ahora bien, esa chispa de fin de semana llegó como una gran sorpresa para los mercados despertándose en este lado del mundo. En consecuencia, se generaron réplicas alcistas como reacción en los próximos días. ¿Se podrá lograr el volumen necesario para sostener esas alzas?

¿Cuál fue la primera noticia que saltó de mi teléfono a primera hora de la mañana del lunes? “Bitcoin finalmente se desacopló de las acciones”. Debo confesar que esa conclusión me pareció una exageración bastante apresurada. Tenemos meses compartiendo una correlación. Un par de días o semanas de desacoplo no es suficiente para redefinir interrelaciones. Calma, pueblo. Si bien es cierto que estos últimos días contradicen el patrón que llevábamos, aún necesitamos mayor confirmación. Se necesita tiempo para comenzar a hablar de cambios radicales. Buenas noticias. Pero el tiempo es la verdadera señal de la victoria. 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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