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Una organización que apoya a las comunidades en tiempos de necesidad emplea las manos amigas de las criptomonedas para abrir las puertas a una “franja más amplia de filántropos”.

Impulsado por el proveedor de caridad The Giving Block, Corazón Latino está configurado para aceptar Bitcoin (BTC), Ethereum (ETH), Dogecoin (DOGE) y muchas otras criptomonedas para ayudar a sus objetivos de reconectar a las comunidades con el medio ambiente y brindar respuestas rápidas a los lugares afectados por desastres como la pandemia de COVID-19.

La organización sin fines de lucro ejecuta constantemente iniciativas centradas en el ecoturismo, la conservación y la resiliencia climática. Aparte de estos, Felipe Benítez, fundador y director ejecutivo de Corazón Latino, dice que la organización ha “proporcionado respuestas de movilización rápida para apoyar a las comunidades” durante emergencias. Arizona, Puerto Rico y El Salvador están entre los países que recibieron su apoyo.

El fundador señala que la adaptación de las tecnologías emergentes ayudará a la organización a largo plazo. Dice que “creen que estar a la vanguardia de las nuevas herramientas y tecnologías” es muy importante para su futuro.

“Aceptar criptomonedas será parte de nuestra estrategia a largo plazo, lo que nos permitirá ser más inclusivos, creativos e innovadores a medida que crecemos y nos adaptamos a nuestro mundo cambiante”.

Benítez agrega que su equipo también usará tokens no fungibles para resaltar la belleza del medio ambiente. En reconocimiento de que Puerto Rico se está convirtiendo en un centro cripto, Corazón Latino pronto revelará NFT que representan la vida silvestre “más querida” en Puerto Rico. “Esperamos que cada activo virtual refleje y encarne nuestro aprecio por Madre Tierra”, dice Benítez.

Mientras tanto, el informe anual de The Giving Block muestra que 2021 registró el mayor volumen de donación de criptomonedas dentro de su plataforma. La compañía reveló que las donaciones aumentaron 16 veces de USD 4.2 millones en 2020 a USD 69.6 millones en 2021, lo que lo convierte en el año más grande para la criptocaridad.

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